HAN COMENZADO LAS PRIMERAS COMUNIONES EN NUESTRA PARROQUIA
Aquí tiene las primeras fotos de la comunión del día 20. Haga “Clic” en:
https://picasaweb.google.com/martaepr/COMUNIONES_PUMARIN_2012
20 de Mayo de 2012
ASCENSIÓN Y
PRIMERA COMUNIÓN
Hay una leyenda sobre la Ascensión que se remonta a la Edad Media que me gustaría contaros.
El día de la Ascensión, Jesús se eleva delante de los apóstoles y desaparece de su vista. Pero lo que ellos no saben es que, aquel día, Jesús se cruza con el arcángel Gabriel, que le dice:
—“¡Qué alegría verte! ¿Pero qué es lo que ocurre en la tierra? Es extraño, todo está negro, está todo de noche, aunque veo allá abajo algunas pequeñas luces”.
Entonces Jesús le replica:
— “En la tierra es de noche, es cierto. Pero cuenta esas luces pequeñitas que ves. Hay doce. Son: María, mi madre, y mis apóstoles que están orando en el Cenáculo. Y mi plan, cuando llegue a donde está mi Padre, es enviarles allí el Espíritu Santo. Entonces, cuando reciban el Espíritu Santo, ya verás: Toda la tierra se inflamará porque esas pequeñas llamas que ves en el Cenáculo se van a propagar por toda la tierra y habrá luz y calor hasta en los sitios más alejados”.
El arcángel Gabriel, que hace años que conoce a fondo a los seres humanos, escucha a Jesús y pone cara de escéptico… y pregunta a Jesús:
— “¿Y qué pasará si tu plan no funciona?”
Y Jesús le contesta:
— “No tengo otro”.
Cristo no tiene más plan para la humanidad… Esta es la primera enseñanza de esta historia: No hay ningún otro plan para salvar a la humanidad fuera del que nos ofrece Jesús. Lo que nos queda es confiar totalmente en él.
Este domingo y el que viene, 48 niñas y niños se acercan por primera vez a comulgar plenamente con Jesús. Es un día grande para ellos porque Jesús llenará con el fuego de su Espíritu sus tiernos corazones. Y este es el misterio que encierra esta fiesta que podemos banalizar entre todos dándole la razón a las dudas del arcángel Gabriel o recibiendo con nuestros niños el regalo que encierra el plan que Jesús nos ofrece. Algunos padres están por la propuesta de Jesús y se han preparado confesándose el mismo día que su hijos para comulgar con ellos y juntos con Jesús.
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EL SÁBADO FUIMOS A GANAR EL JUBILEO
A SANTO TORIBIO DE LIÉBANA
Si desea ver alguna de las fotos hga “cluc” en la dirección siguiente:
Sto. Toribio de Liébana es un lugar estraordinario al que hemos acudido en peregrinación. Este año se conceden la indulgencias por gracia especial dado que que se cumplen los 500 años que el Papa Julio II concedió lo que actualmente es y rrepresenta Sto. Toribio para toda la cristiandad. Lo más importante es la veneración de uno de los trozos mayores de la verdadera Cruz de Cristo.
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CAMPAÑA PARA QUE LA IGLESIA PAGUE EL IMPUESTO DE BIENES INMUEBLES (IBI)
La prensa nos informa de la propuesta de Izquierda Unida para que la Iglesia Católica pague el IBI. Inmediatamente el PSOE se ha sumando a la iniciativa. Para hacerse una idea de cuál es el problema puede entrar en la siguiente dirección. Haga “clic” en:
http://es-es.facebook.com/note.php?note_id=269178323126104
Junto con el artículo puede ver los comentarios en los que se incluyen algunos videos que pueden ayudarle a hacerse una idea más completa. En esta, como en tantas otras cosas, hay que repetir la frase que incluye este tópico: “Una persona sin información es una persona sin opinión”. Debemos estar informados como ciudadanos y como miembros de la Iglesia Católica.
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EL PASADO SÁBADO, 5 DE MAYO, ESTUVIMOS
CON LOS NIÑOS DE LA CATEQUESIS
EN COVADONGA
Para ver alguna foto de este día entra en la siguiente dirección Haz “clic” en:
Hasta el tiempo quiso ayudarnos. Queríamos ir a Covadonga a darle gracias a la Santina por muchísicmas cosas. Por este curso que pronto se acabará y a lo largo de de él hemos aprendido muchs cosas, por la primera comunión que haran casi 50 niños de nuestra parroquia. Allí estuvimos muchos padres y abuelos con nuestros niños.
Fue un día feliz que terminamos en Barro visitando la Colonia que tenemos allí. Muchos niños se animaron a asistir este año en la segunda quincena de Julio. Y los padres pudieron ver el fenomenal estado de nuestras intalaciones. Estupendo todo con la ayuda de la Santina.
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DECLARACIÓN DE LA RENTA
HAZ “CLIC” EN: http://www.xtantos.es/
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Sexto Domingo de Pascua 13 de Mayo de 2012
SI NOSOTROS NO ANIMAMOS A NUESTROS NIÑOS
QUE NUESTROS NIÑOS NOS ANIMEN A NOSOTROS
El viernes tuvimos la celebración comunitaria de la Penitencia para los niños y todos los familiares que desean acompañarlos al cien por cien en el día de su primera comunión.
A los mayores no nos resulta demasiado fácil acercarnos a confesar. Probablemente por eso no animamos suficientemente a nuestros niños a que lo hagan.Tal vez su primera comunión sea ocasión para confesarnos y comulgar con ellos. El buen Dios viene a nosotros de la mano de nuestros hijos.
Hay algunas anécdotas en las que los niños al confesar cometen algunos errores de vocabulario que parecen inspirados por el mismo Espíritu Santo. Y lo pienso así porque más que un error es una enseñanza que los niños nos transmiten sin darse cuenta de ello. Os cuento dos.
Antes de recibir la absolución el sacerdote nos invita a rezar el “acto de contrición”… Elena, de 7 años, me dice: “Yo, cuando me confieso, hago un acto de construcción”.
Efectivamente, un acto de contrición es reconocer humildemente las faltas de amor y, por lo tanto, es dejar que el amor de Dios con su perdón nos construya poco a poco…
Luis ya tiene 8 años. Es de los que se sabe de memoria el “acto de construcción”. En la oración del acto de contrición hay una frase que dice: “Tomo la firme resolución…”
Pero Luís dice: “Ayudado por tu divina gracia, tomo la firme revolución de nunca más pecar”.
¡Ay!, si nos diésemos cuenta de la revolución que significa confesarnos y darle una vuelta a nuestra vida, iríamos a hacerlo sin esperar más.
Es verdad, la primera comunión hace recordar a Dios, incluso a los más alejados o alérgicos. Y Dios desea construir su Iglesia contando con vosotros y con vuestros hijos.
Y para que eso sea posible os invita a algo revolucionario de verdad: A dar un testimonio fuerte y decidido ante vuestros familiares e invitados de que la primera comunión de vuestros hijos es para vosotros un acto profundo de fe en Dios.
Son dos pasos, ninguno de los dos fáciles, el primero confesarnos y el segundo comulgar en la misa de comunión con vuestros hijos.
Pero haciéndolo de verdad. No os quepa la menor duda. Habréis pasado una página y comenzado a escribir una historia nueva como padres con vuestros hijos.
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6 de Mayo de 2012
EL MES DE MAYO SIGUE SIENDO
EL MES DE MARÍA,
EL MES DE LAS FLORES
El mes de Mayo es el mes de María y de las flores. Al menos eso era así no hace muchos años. Ahora la cosa ha decaído y mayo es casi un mes más, sin especial relieve.
Sin embargo hay algo en mi que se resiste a que eso sea o tenga que ser así. Estoy convencido de que la fe de nuestros mayores, que eran gente sencilla, fue el gran alimento de nuestra fe y, en gran parte, es a ellos a quienes hemos de agradecer la fe que tenemos.
Y concretamente hablando de devoción a la Virgen recuerdo una historia que os voy a contar. Siendo Vicario tenía que sustituir a otros compañeros por las razones más diversas, por enfermedad, por un viaje, etc. En una ocasión en una de las pequeñas parroquias más allá de Avilés tuve que ir casi dos meses. Iban a misa no más de ocho personas. Una de ellas era María, debilitada por muchas enfermedades como ella me había contado y que tenía 80 años.
En cuanto yo comenzaba la celebración con la señal de la cruz, la anciana señora comenzaba a rezar el rosario. Confieso que no me gustaba nada el detalle. Además, como era sorda, pensaba que rezaba en voz baja, pero sus oraciones casi tapaban mis palabras, Así que al tercer domingo, como ya tenía confianza con ella, me atreví a decirle:
— María, la veo rezar el rosario durante la misa. ¿No es una pena que usted no la siga?
— Mire, Sr. Cura, me contestó la anciana, estoy muy sorda y no oigo lo que usted dice. Así que me pongo junto la Santísima Virgen, al lado de nuestra Sra. de los Dolores, y estoy con ella al pie de la Cruz…
Ella sabía mucho más que yo porque tuvo que recordarme que la misa es la actualización del sacrificio de la cruz. Ciertamente yo lo sabía, pero ella lo practicaba.
Os propongo que os pongáis al lado de la Virgen María en la misa de la tarde a las 7,30 a lo largo del mes de mayo. Si no es posible todos los días que sean alguno más de los habituales.
TODOS LOS DÍAS CONCLUIEREMOS
LA MISA DE LAS 7,30
CON UNA BREVE REFLEXIÓN
Y UNA ORACIÓN A LA VIRGEN
Pediremos especialmente para que mejore la situación de esta tierra nuestra acosada por el paro y una crisis muy dura.
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49 JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN
POR LAS VOCACIONES
Un día, durante la misa, un niño que lo estaba pasando muy bien porque el sacerdote les explicaba las cosas con mucha gracia, le dijo a su madre: “Mamá, me gustaría ser sacerdote”. La madre sintió que su corazón le daba un salto de alegría mientras se decía en su interior: “¡Gracias, Señor! ¡Qué regalo tan extraordinario!”. Pero el niño concluyó lo que le quería decir: “Sí, porque los sacerdotes sólo trabajan los domingos”.
Es una historia completamente real que se me vino a la mente al pensar en el domingo del Buen Pastor, el domingo de ORACIÓN POR LAS VOCACIONES.
Hace años este día solía haber una gran fiesta en las parroquias en la que el sacerdote era ampliamente agasajado por sus feligreses. Ahora ya no es así. No son pocos los que piensan lo mismo que el niño de la historia. ¿No es verdad?
Sin embargo el ministerio del sacerdote es insustituible. Pongamos una comparación con otra historia también real. Un día un padre de familia muere al volcarse y aplastarle el tractor con el que estaba trabajando. En casa, se organizan: la esposa y los hijos se reparten las tareas e intentan suplir su ausencia. Incluso llegaron a contratar a alguien para los trabajos más pesados. Las consecuencias más graves han sido resueltas pero, ¿ha vuelto a ser normal la situación?
Ser padre ¿es sólo una serie de tareas que pueden ser asumidas por otros? ¿Ser padre no es más bien una presencia amorosa al lado de una esposa y unos hijos?
Lo mismo ocurre en la Iglesia con el sacerdote. El sacerdote no es, en primer lugar, alguien que hace esto o aquello. Ciertamente representa a Cristo. Es un signo viviente de Cristo, ha sido consagrado, ordenado, para ser presencia amorosa y activa del Jesús resucitado en el corazón de su familia.
Sobre los sacerdotes están cayendo un verdadero diluvio de críticas, ciertamente algunas totalmente justificadas por los comportamientos indignos de quien está llamado a representar a Cristo.
Sin lugar a dudas tenemos que lavar y dignificar la imagen del sacerdote en la Iglesia, comenzando por nosotros los sacerdotes, pero no tiremos al niño junto con el agua sucia.
Comencemos orando por nuestra propia comunidad para que vuelva a ser un semillero de vocaciones. ¿Cuántos años hace que no surge ni una sola vocación?
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¿QUÉ ES PARA NOSOTROS LA MISA?
Estamos a un mes de las primeras comuniones y la pregunta se plantea necesariamente. Quisiera hacer una reflexión en voz alta.
Cuenta Jacques Lebreton cómo logró superar la desgracia de haber perdido los dos ojos y las dos manos en la batalla de El Alamein. Narra este hecho de guerra: “En 1943, en una aldea de Bretaña, los miembros de la resistencia destruyeron un transformador. Inmediatamente los alemanes arrestaron a todos los hombres de la región –eran 351– y los encerraron dentro de dos graneros. Dijeron que si el culpable no se delataba, prenderían fuego a los edificios. ¿Se encontraba el culpable entre los prisioneros? Eso no era problema de ellos. Al cabo de cierto tiempo se ve a un hombre (y todos los demás sabían que era inocente) que pedía salir y delatarse. Conocía la suerte que le esperaba. Fue ahorcado en la plaza del pueblo. Pero salvó la vida de otros 350”. Y concluye Jacques Lebreton:”¡ESO ES LA MISA! Pero el que se ofrece, el que se sacrifica por todos es Dios.”
Claro que nos impresiona la historia que nos cuenta Jacques Lebreton. Pero a él la historia del inocente que se ofrece por los demás le sirvió para entender la entrega de Jesús en la Cruz.
Esta historia podemos continuarla nosotros. ¿Qué hubiera sucedido si detrás del primero que se ofrece voluntario se hubieran ofrecido los otros 350? No lo sabemos. Pero ahora lo que está en juego es nuestra historia personal que hemos de vivir aquí y ahora, en nuestra sociedad concreta con sus concretos problemas.
Jesús es el inocente que se ofrece por todos, pero nos invita a que le sigamos. Me imagino a que a más de uno le habrá dado un susto lo que acaba de leer.
Sí.
Nos invita a que subamos a la Cruz con él. Comprendemos que la misa continúa la entrega de Jesús, de Dios mismo, por toda la humanidad. Comprendemos que la invitación necesita una respuesta de nuestra parte. Ciertamente nuestra entrega unida a la de Jesús por toda la humanidad se concreta en nuestro barrio. Nuestra misa se celebra entre los hombres y mujeres que caminan por la aceras de Pumarín y viven en este barrio.
Seguro que lo hemos entendido, ahora hace falta que pidamos al Señor la gracia de responder a su invitación. Voluntarios para ayudar y servir y entregarnos. Nuestros niños esto lo harán si nosotros les damos el ejemplo que se merecen. Podemos y vamos a hacerlo.
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LA RESURRECCIÓN DE JESÚS Y LA NUESTRA
Estamos en plena Pascua celebrando nuestra fe inquebrantable en la resurrección de Jesucristo. La fe cristiana se funda en la resurrección de Cristo de entre los muertos. Es una actitud de confianza y esperanza gozosa que ha nacido de la experiencia vivida por los primeros discípulos que han creído en la acción resucitadora de Dios que ha levantado al muerto Jesús a la Vida definitiva. El punto de partida de la fe cristiana es Jesús experimentado y reconocido como viviente después de la muerte. El Crucificado vive para siempre junto a Dios como esperanza para nosotros.
Los primeros cristianos nunca consideraron la resurrección de Jesús como un hecho que sólo le afectara a Él, sino como un acontecimiento que nos incluye a nosotros porque es la garantía de nuestra propia resurrección.
Al resucitar a Jesús Dios se muestra no sólo como el Creador que pone en marcha la vida, sino como un Padre, lleno de amor, capaz de superar el poder destructor de la muerte y dar vida a lo muerto. La resurrección que los judíos esperaban para el final de los tiempos ya se hizo realidad en Él.
Jesús es el primero que ha nacido a la Vida. El primero que atravesó el muro de la muerte y nos dejó abierta la brecha para alcanzar la Vida definitiva que nos está reservada también a nosotros.
Uno de los nuestros, un hermano nuestro, ha resucitado ya, abriendo una salida a esta vida nuestra que termina fatalmente en la muerte. Por eso la meta de nuestra esperanza no es simplemente nuestra resurrección, sino la comunión con el Señor resucitado.
Cuando los cristianos confesamos nuestra esperanza, vinculamos nuestro destino al de Cristo resucitado por el Padre.
Nosotros estamos convencidos de que el Padre nos hizo el regalo de la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y ese regalo no nos lo puede quitar nadie. Nuestra vida está unida inseparablemente a la suya.
Por eso podemos afirmar que su resurrección es el fundamento, el núcleo y el eje de toda esperanza cristiana. Por eso las fiestas de Pascua se prolongan durante 50 días. Estamos resucitados, cantemos: “¡ALELUYA!”.
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“Vio y creyó” y nos ayudó a ver
¡¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!!
A la muerte de Jesús se añade un nuevo desconcierto para los discípulos: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. Esto les dice María Magdalena a Simón Pedro y a Juan. Ella, con sus propios ojos, acaba de ver que la losa estaba quitada y el sepulcro vacío
Buscaba un cuerpo muerto y no lo encontró porque el Señor ya no estaba entre los muertos. María, Simón Pedro y Juan vieron lo mismo: El sepulcro abierto, las vendas esparcidas por el suelo y el sudario que había cubierto su cabeza cuidadosamente enrollado en un sitio aparte.
Vieron los tres pero solamente uno “vio y creyó”. La comunidad cristiana, cuando le falta el Señor, vive en el desconcierto. Sin su presencia viva, la Iglesia se convierte en un grupo de hombres y mujeres que todavía “no han entendido la Escritura: que él había de resucitar”.
Cuando la Iglesia no vive de la resurrección busca otros apoyos y comunica el mismo desconcierto que María Magdalena al resto de los miembros de la comunidad. Cuando sus responsables viven como Pedro en la oscuridad poco importa que corran y que nos pidan a los fieles que corramos tras ellos porque nos quedaremos todos en una densa oscuridad y en un camino que solamente va de la vida al sepulcro vacío, a la nada.
En la Iglesia hacen falta testigos como Juan. Curiosamente el evangelio no nos da su nombre, se refiere a él como aquel “a quien Jesús quería”. La fe comienza por dejarse querer y sentirse queridos por el Señor. Desde el Señor viene al corazón del discípulo una corriente que acaba por encender la luz de la fe. Una fe que ilumina. El Señor ya no está ni en la Cruz ni en el sepulcro. El Señor ha resucitado y vive en el corazón de miles y miles de testigos que se sienten amados por el Señor.
Son importantes en la Iglesia discípulos como María Magdalena que señalen las ausencias del Señor, de discípulos como Pedro que nos pongan en camino, pero lo decisivo son los que ayudan a vivir la presencia viva del Señor. Tú y yo podemos ser uno de esos. ¡FELIZ PASCUA!
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SEMANA SANTA
“LA SEMANA GRANDE”
LA LITURGIA DE LA SEMANA SANTA surgió de los primeros cristianos de Jerusalén donde Jesús sufrió la pasión.
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NOSOTROS PARTICIPAMOS DE LOS MISTERIOS DE CRISTO no mediante la imaginación o el sentimiento, aunque también éstos tienen su cometido, sino por la fe. En la liturgia de Semana Santa la Iglesia ve en la fe el misterio salvador de la pasión, muerte y resurrección del Señor.
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EN SEMANA SANTA seguimos paso a paso, escena por escena, el camino que recorrió Jesús durante los últimos días de su vida mortal
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EL DOMINGO DE RAMOS
Bendición de ramos en todas las misas 11 (Niños) – 12,30 – 7,30
Esta primera imagen es la que todo el mundo conoce, pero representa solamente una parte de esta fiesta: La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.Necesitamos tener la visión completa: Y este domingo ya nos la ofrece con la lectura de la Pasión. Entrada triunfal y derrota en la Cruz
Este cuadro de Dalí completa lo que es el Domingo de Ramos.Ramos tiene dos celebraciones o dos momentos de una misma celebración:
La bendición y la procesión de Ramos
Lo importante en esta primera parte no es el ramo o la palma, sino la celebración del triunfo de Jesús. En nuestra cultura podría tener incluso más sentido un fuerte aplauso como expresión de nuestra fe que todo el montaje de palmas y estrenos que lleva esta fiesta entre nosotros.
La Eucaristía
Se abre con la proclamación de la Pasión de Cristo. Este año leeremos la Pasión según San Marcos. Pasamos del aspecto glorioso de los ramos al doloroso de la Pasión. Sepamos unir esta dos realidades como inseparables en nuestra fe.
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JUEVES SANTO
A las 5: Celebración de la Cena del Señor
A las 11: Hora Santa
A PARTIR DE LAS 12: Adoración Nocturna
Con la Misa de la “ÚLTIMA CENA DEL SEÑOR” comienza el triduo pascual: Nos preparamos al paso del Señor de esta vida a la gloria del Padre Celestial. Este día es un día de preparación a la Pascua: es lo que dijo Jesús a los Apóstoles: “Id a preparar para que comamos la Pascua”. ( Lucas 22,8)
En este día esto nos dejó el Señor:
- El testamento de su amor: Jesús se nos queda en la Eucaristía para que nos podamos alimentar de Él mismo: nos deja el mandato de celebrar el banquete de la Eucaristía : “Haced esto es memoria mía” (Lucas 22,19).
- El lavatorio de los pies: El Señor nos recuerda a quienes le seguimos que lo nuestro en la vida es servir a los hermanos.
- El mandamiento nuevo: Nos da un nuevo mandato: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. (Juan 13, 34)
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EL VIERNES SANTO
A las 4: Celebración de la Pasión del Señor
A las 19,30: Viacrucis
La Cruz es también Pascua y por lo tanto no es sólo sombra: es también luz. La Biblia ve la cruz como signo de muerte pero sabe verla además como signo de vida y de victoria. La Cruz, signo de suprema humillación es a la vez signo de suprema victoria, árbol que abre sus lazos hacia todas las direcciones del universo, para que el amor de Cristo manifestado en la Cruz reúna y congregue a todas las naciones.
La Cruz es signo de acogida de Dios: Una acogida a todos los hombres sin reservas limitadas y con amor paternal. La Cruz es signo de la vida cristiana: De los frutos de Cristo clavado en ella surgen frutos de eternidad.
De la aridez del leño seco de la muerte, al estar Cristo clavado en ella, brota el verdor de la vida inmortal. Es la locura de la Cruz, pero es sabiduría de Dios porque en su Hijo roto y muerto nos muestra el gran amor que nos tiene. La cruz es muerte pero comienzo de vida.
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RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
SÁBADO:
A las 10 de la mañana: Rezo de Laudes
A las de 10 de la noche: Vigilia Pascual
DOMINGO:
Misa a las 11 – 12,30 – 19,30
Preparemos, hermanos, nuestro espíritu para celebrar la noche pascual, la santa festividad en la que durante la noche fue destruida la noche para siempre, en la que, llevando velas encendidas en las manos ahuyentamos las tinieblas. Se trata de celebrar la noche que alegra nuestra fe como si fuera un día de alegría para nuestro corazón, la noche que se celebra como sabéis, en memoria de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Dispongámonos, pues a velar también nosotros, puesto que estamos llamados a resucitar como él y a reinar con él en una vigilia eterna en la que ya no habrá sueño alguno.
Adhirámonos a Cristo con el vínculo de la fe para que así nuestro corazón ligado a Él por este vínculo, no se aparte ya de aquel que desconoce definitivamente el sueño, hasta que desaparecida también nuestra mortalidad y nuestra corrupción, nos unamos totalmente a su cuerpo glorioso en aquella eternidad en la que tampoco nosotros podremos dormir ni dormitar nunca jamás. (De los sermones de San Agustín, nº 223 G).
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IMÁGENES DE LA CONFIRMACIÓN
DE 12 JÓVENES DE NUESTRA PARROQUIA
Y DE LA VISITA DE D. JESÚS, NUESTRO ARZOBISPO
Haz “clic” en:
https://picasaweb.google.com/martaepr/CONFIRMACIONES_PUMARIN_2012
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DOMINGO 5º DE CUARESMA
“¿Quién soy yo para vosotros?
Con este domingo quinto de Cuaresma entramos en los días que nos conducen a la SEMANA SANTA y que se caracterizan por el desenlace de la oposición frontal a Jesús. El proceso se inicia desde que comienza su ministerio en Galilea. Para unos es el nuevo profeta que tiene palabras de vida eterna; para otros es un vulgar blasfemo. El proceso contra Jesús es un proceso contra Dios mismo. En efecto, a Jesús no se le reprocha tanto el que se proclame Dios cuanto que manifieste a un determinado Dios.
La pregunta que estará presente en las páginas del Evangelio que iremos leyendo esta semana es ésta: “¿Quién soy yo para vosotros?” A Jesús no le sorprende la oposición porque él mismo la provocó. Contradecir la interpretación oficial de la religión, denunciar la hipocresía de los jefes políticos y religiosos, atacar el comercio del templo hizo que el nudo corredizo se fuese cerrando sobre él por parte de adversarios muy importantes de los negocios, de la política y de la religión. Está llegando “la hora” que por más que la tema, no la rehúye. Sólo falta el desventurado gesto de Judas que le llevará a una muerte violenta. El mal está ahí con toda su crudeza. Ha llegado “la hora” en la que se desencadene el mal del pecado contra el inocente. Es “la hora” en que el grano de trigo caiga en el surco de la historia. Y al igual que los profetas morirá el justo que no se sometió a una imagen interesada y deformada de Dios. Dios no se vende a ningún interés inconfesable y menos cuando éste pretende ser religioso.
Una semana para responderle a su pregunta: “¿Quién soy yo para vosotros?” Efectivamente no cabe otra respuesta que la que se encuentra en la imagen del grano de trigo que cae en el surco y cuya muerte es fuente de vida que se multiplica sin cesar. Su muerte es la Buena Nueva, la Buena Noticia de que Dios salva por medio del justo que permanece fiel hasta la muerte.
La historia es HISTORIA DE SALVACIÓN gracias a los justos que levantando la mirada hacia el justo clavado en la Cruz, cargaron con su cruz por contribuir con Él a un mundo nuevo. Aprovechemos esta semana.
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PARA LEER LA HOJA PARROQUIAL “COMUNIDAD”
haga “clic” en: 31 AÑO XV – CUARESMA – 5
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PARA SABER EL TRABAJO QUE REALIZAN LOS JÓVENES DE LA PARROQUIA
ENTRE EN “JOVENES”.
ELLOS HACEN Y TIENEN AL DÍA SU PÁGINA.
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EN EL DÍA DE SAN JOSE
DOCE JÓVENES SE CONFIRMAN
Celebramos hoy la fiesta de un hombre fiel y leal. La fiesta de nuestro patrono San José, el carpintero de Nazaret. Fue el elegido para acompañar el camino del Salvador del mundo. Como patrono de nuestra parroquia nos acompaña también a nosotros en el camino cuaresmal y especialmente en este día en el que doce jóvenes van a recibir el sacramento de la Confirmación.
Al reunirnos para celebrar la Eucaristía hacemos nuestra la llamada que tantas veces ha dirigido Jesús a estos doce jóvenes a lo largo del tiempo de preparación para la Confirmación: ¡Sígueme!
Una llamada bien clara y dirigida a todos nosotros, pero hoy especialmente a estos queridos jóvenes de nuestra parroquia, que recibirán hoy el sacramento de la Confirmación. La confirmación es uno de los tres sacramentos de la iniciación cristiana.
El Sr. Arzobispo D. Jesús, preside por primera vez nuestra asamblea, en la cual el Espíritu Santo, que ya habita en el corazón de los bautizados, se les infundirá con mayor plenitud a fin de que sigan creciendo como cristianos.
LA PRESENCIA DEL SR. ARZOBISPO
No es la visita pastoral que los obispos han de realizar a las distintas parroquias de la Diócesis, pero es la primera visita que nos hace. Hoy tendremos ocasión de saludarle y expresarle nuestra acogida como el hermano que nos preside en el nombre del Señor.
Durante de la comida lo podrán hacer los miembros del Consejo Pastoral Parroquial que representan todas las actividades de la parroquia.
A mi me queda expresarle nuestro deseo de sumarnos a cuanto favorezca la comunión en nuestra Iglesia diocesana.
ESTOS SON LOS JÓVENES QUE SE CONFIRMAN
Isidro Valvrde Enrique, Vicente Álvarez-Barredo Beltrán, Olga Fernández, Emilio García Fernández, Beatriz Álvares Pérez. Jesús Manuel Martínez Echeverría, Ruth Álvarez Menéndez, Sandra Pérez Rodriguez, Karen Álvarez Martínez, José Álvarez Tejero, Marilyn de Andrade Soares y Fany.
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Para leer la Hoja Parroquial “COMUNIDAD”
haga “clic” en: 30 AÑO XV – CUARESMA – 4
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CONFIRMACIONES EN SAN JOSÉ,
NUESTRO PATRONO,
Y DÍA DEL SEMINARIO
Siempre celebramos a nuestro patrono en el centro de la Cuaresma y siempre sabemos que su fiesta va unida a la del Seminario porque también es su patrono.
Este año además hay un motivo más de celebración: y es la Confirmación que impartirá el Sr. Arzobispo, D. Jesús, a jóvenes de nuestra parroquia. Con este motivo será la primera visita que realice a nuestra parroquia.
La Campaña del Seminario este año está centrada en Avilés, como en años anteriores estuvo en Oviedo y Gijón. Entre nosotros contamos con la presencia de un seminarista, de Miguel Ángel. Su presencia es un recuerdo vivo de la realidad de nuestro Seminario a cuyos superiores agradecemos que cuenten con nuestra parroquia como un lugar de experiencia pastoral.
Además la Campaña de este año conecta con la Confirmación de nuestros jóvenes porque se hace eco de la huella imborrable que ha dejado en tantos jóvenes la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud.
La imagen es la de jóvenes levantando la Cruz de la Jornada. El eslogan es todo un objetivo y un compromiso: PASIÓN POR EL EVANGELIO. Esa pasión también la deseamos para nuestros jóvenes y para nosotros
Y LA FIESTA DE LA PARROQUIA
El Espíritu festivo de este día para nada rompe el clima de la Cuaresma. En primer lugar porque la Cuaresma no es un tiempo dominado por la tristeza sino por la alegría de quienes nos estamos preparando para celebrar la fiesta de las Fiestas que es la Pascua. La vida comprometida de San José es un estímulo para para redoblar nuestro esfuerzo en el camino del seguimiento de Jesús.
Pienso que en este sentido hay que valorar el sacrificio de amas de casa y amos de casa a la hora de preparar y traer a la parroquia los típicos productos caseros que todos los años compartimos gracias a la generosidad de todos. Este año el Sr. Arzobispo los compartirá con nosotros.
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PUEDE LEER LA HOJA PARROQUIAL “COMUNIDAD”
HACIENDO “CLIC” EN: 29 AÑO XV – CUARESMA – 3
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MISIÓN METRÓPOLI
“Misión Metrópoli” es un proyecto que se desarrollará en doce grandes ciudades para ayudar al crecimiento de la fe en el corazón de la Europa más secularizada. Es una iniciativa del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización para dar un nuevo impulso a la transmisión de la fe en los territorios en los que la fe cristiana tiene raíces antiguas, pero altos índices de indiferencia religiosa.
“Misión Metrópoli” se centrará en las ciudades de Barcelona, Esztergom (Budapest), Mechelen (Bruselas), Dublín, Colonia, Lisboa, Liverpool, París, Turín, Varsovia y Viena para “responder a la situación de crisis en que se encuentra Europa”, tal como asegura el presidente del Pontificio Consejo, mons. Rino Fisichella.
Este proyecto se irá extendiendo a otras iglesias diocesanas y al que nuestra Diócesis se ha sumado desde el principio. El proyecto pretende poner a la comunidad cristiana en estado de evangelización y se caracteriza por la realización de iniciativas comunes y simultaneas. El comienzo es la Cuaresma de este año.
La catedral será el lugar central de estas iniciativas. Nuestra Diócesis ha comenzado a distribuir un Díptico en el que se recogen las iniciativas que son las siguientes: Lectura continuada de los Evangelios, tres catequesis impartidas por el Arzobispo, una celebración del sacramento de la Reconciliación. También habrá un gesto importante de caridad.
El comienzo de “Misión Metrópoli” ya se ha producido en esta Cuaresma. Ha comenzado en ocho Diócesis europeas. A ellas se irán sumando las demás Diócesis, como es el caso de la nuestra, y luego vendrán las parroquias.
De momento la iniciativa en nuestra Diócesis está programada para la catedral. Todas las iniciativas partirán de la Catedral por su alto valor simbólico, tal como lo plantea el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización.
Bienvenida sea esta iniciativa para tomar conciencia de que hemos de ponernos en estado de evangelización. Todo esto puede ayudar a que la Cuaresma 2012 sea una verdadera resurrección de la misma. Miremos el díptico que se ha distribuido.
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AQUÍ TIENE LA HOJA PARROQUIAL “COMUNIDAD”
HAGA “CLIC” EN: 28 AÑO XV – CUARESMA – 2
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RESUCITAR LA CUARESMA
En el primer domingo de Cuaresma siempre la liturgia de la Iglesia nos recuerda las tentaciones de Jesús en el desierto. El problema nunca es la tentación, sino la posibilidad de caer en ella. Todos somos tentados y contra cualquier tentación hay que luchar.
Una tentación que nos puede asaltar es dar por perdida la Cuaresma. Es un hecho que ya no está presente en nuestra cultura; y, si lo está, es para ridiculizarla. La tentación puede tener una doble cara: dar la Cuaresma por perdida o empeñarnos en conservar aspectos ya caducos. En definitiva, no creer en la posibilidad de resucitar la Cuaresma.
Hablamos de la Cuaresma entendida en su auténtico sentido. Nos referimos a ella como camino de renovación y de conversión. El único camino que nos puede llevar a una honda vivencia de la Pascua como una nueva inmersión en la Vida. Es decir, en una profunda inmersión en el Dios que resucita.
La Cuaresma así entendida no la podemos dejar perder. Ciertamente todo depende de nosotros, si estamos dispuestos a hacernos al camino de la Pascua o si preferimos seguir las viejas y cómodas rutinas.
Esta es la primera tentación que hemos de vencer todos, empezando por el propio sacerdote y siguiendo hasta el último fiel de nuestra comunidad parroquial.
Las propuestas son prácticamente las mismas lo único que cambia es uno mismo. Las propuestas son éstas:
- Encuentro semanal de “Lectura orante de la Palabra” (Lectio divina). Los martes.
- Los Viernes después de la misa de la tarde: Ejercicio del Viacrucis.
- Celebración Comunitaria de la Penitencia.
- Retiro espiritual
- Charlas Cuaresmales impartidas por profesores de la Pontificia de Salamanca.
Todo esto para ayudar y alimentar lo que son los tres piés de la Cuaresma: Oración, Ayuno y Limosna. La pregunta básica es esta: ¿Cómo podemos ser mejores cristianos para vivir mejor la Pascua? Ánimo y adelante en el camino hacia la Pascua.
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HOJA PARROQUIAL “COMUNIDAD”
Haga “clic” en: 27 AÑO XV – CUARESMA – 1
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Mensaje del Papa para la Cuaresma:
“El mundo está enfermo y su mal es la falta de fraternidad”
El próximo miércoles -22 de Febrero- es CENIZA y comenzamos la Cuaresma. El Papa nos propone como lema esta cita de la Carta a los Hebreos: “Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y la buenas obras”.(10,24)
La palabra “fijarse”
Comenta cómo la palabra griega que traduce significa “estar atentos los unos a los otros, a no mostrarse extraños, indiferentes a la suerte de los hermanos”. Pero el Papa se ve obligado a afirmar que “sin embargo, con frecuencia, prevalece la actitud contraria, es decir la indiferencia o el desinterés, que nacen del egoísmo encubierto bajo la apariencia del respeto a la `esfera privada´”.
Una cita de Pablo VI: “El mundo está enfermo, sufre una falta de fraternidad”
Constata que el mundo sigue enfermo y hace el diagnóstico: “Su mal está menos en la dilapidación de los recursos y en el acaparamiento por parte de algunos que en la falta de fraternidad entre los hombres y entre los pueblos”. Por eso un poco más adelante añade: “La atención al otro conlleva preocuparse por todos sus aspectos, el físico, el moral y el espiritual”. Para el Papa la cultura contemporánea parece haber perdido el sentido del bien y del mal y por ello es necesario reafirmar con fuerza que el bien existe y vence, “porque Dios es bueno y hace el bien”.
La responsabilidad espiritual
El Papa nos recuerda que los intereses personales y cerrarse en las propias preocupaciones nos “incapacita para tener misericordia con quien sufre. Nuestras cosas y nuestros problemas nunca deben absorber nuestro corazón hasta el punto de hacernos sordos al grito del pobre”.
Pero añade que si bien somos sensibles al bien físico y material de los demás “callamos por completo sobre la responsabilidad espiritual para con los hermanos, al contrario que en la Iglesia de los primeros tiempos cuando se interesaban además de por la salud por el alma del prójimo”.
Guardianes de los demás
El Papa nos recuerda el respeto humano que nos lleva a callar y no poner en guardia sobre los modos de pensar y actuar que nos apartan del camino del bien.
Imposible resumir un mensaje como este. En la página de la parroquia lo tiene completo.
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AQUÍ TIENE LA HOJA PARROQUIAL “COMUNIDAD”
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MENSAJE DEL PAPA BENEDICTO XVI
PARA LA CUARESMA 2012
“Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras” (Hb 10, 24)
Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma nos ofrece una vez más la oportunidad de reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad. En efecto, este es un tiempo propicio para que, con la ayuda de la Palabra de Dios y de los Sacramentos, renovemos nuestro camino de fe, tanto personal como comunitario. Se trata de un itinerario marcado por la oración y el compartir, por el silencio y el ayuno, en espera de vivir la alegría pascual.
Este año deseo proponer algunas reflexiones a la luz de un breve texto bíblico tomado de la Carta a los Hebreos: «Fijémonos los unos en los otros para estímulo de la caridad y las buenas obras» (10,24). Esta frase forma parte de una perícopa en la que el escritor sagrado exhorta a confiar en Jesucristo como sumo sacerdote, que nos obtuvo el perdón y el acceso a Dios. El fruto de acoger a Cristo es una vida que se despliega según las tres virtudes teologales: se trata de acercarse al Señor «con corazón sincero y llenos de fe» (v. 22), de mantenernos firmes «en la esperanza que profesamos» (v. 23), con una atención constante para realizar junto con los hermanos «la caridad y las buenas obras» (v. 24). Asimismo, se afirma que para sostener esta conducta evangélica es importante participar en los encuentros litúrgicos y de oración de la comunidad, mirando a la meta escatológica: la comunión plena en Dios (v. 25).
Me detengo en el versículo 24, que, en pocas palabras, ofrece una enseñanza preciosa y siempre actual sobre tres aspectos de la vida cristiana: la atención al otro, la reciprocidad y la santidad personal.
- “Fijémonos”: la responsabilidad para con el hermano.
El primer elemento es la invitación a «fijarse»: el verbo griego usado es katanoein, que significa observar bien, estar atentos, mirar conscientemente, darse cuenta de una realidad. Lo encontramos en el Evangelio, cuando Jesús invita a los discípulos a «fijarse» en los pájaros del cielo, que no se afanan y son objeto de la solícita y atenta providencia divina (cf. Lc 12,24), y a «reparar» en la viga que hay en nuestro propio ojo antes de mirar la brizna en el ojo del hermano (cf. Lc 6,41). Lo encontramos también en otro pasaje de la misma Carta a los Hebreos, como invitación a «fijarse en Jesús» (cf. 3,1), el Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe. Por tanto, el verbo que abre nuestra exhortación invita a fijar la mirada en el otro, ante todo en Jesús, y a estar atentos los unos a los otros, a no mostrarse extraños, indiferentes a la suerte de los hermanos. Sin embargo, con frecuencia prevalece la actitud contraria: la indiferencia o el desinterés, que nacen del egoísmo, encubierto bajo la apariencia del respeto por la «esfera privada».
También hoy resuena con fuerza la voz del Señor que nos llama a cada uno de nosotros a hacernos cargo del otro. Hoy Dios nos sigue pidiendo que seamos «guardianes» de nuestros hermanos (cf. Gn 4,9), que entablemos relaciones caracterizadas por el cuidado reciproco, por la atención al bien del otro y a todo su bien. El gran mandamiento del amor al prójimo exige y urge a tomar conciencia de que tenemos una responsabilidad respecto a quien, como yo, es criatura e hijo de Dios: el hecho de ser hermanos en humanidad y, en muchos casos, también en la fe, debe llevarnos a ver en el otro a un verdadero alter ego, a quien el Señor ama infinitamente. Si cultivamos esta mirada de fraternidad, la solidaridad, la justicia, así como la misericordia y la compasión, brotarán naturalmente de nuestro corazón. El Siervo de Dios Pablo VI afirmaba que el mundo actual sufre especialmente de una falta de fraternidad: «El mundo está enfermo. Su mal está menos en la dilapidación de los recursos y en el acaparamiento por parte de algunos que en la falta de fraternidad entre los hombres y entre los pueblos» (Carta. enc. Populorum progressio [26 de marzo de 1967], n. 66).
La atención al otro conlleva desear el bien para él o para ella en todos los aspectos: físico, moral y espiritual. La cultura contemporánea parece haber perdido el sentido del bien y del mal, por lo que es necesario reafirmar con fuerza que el bien existe y vence, porque Dios es «bueno y hace el bien» (Sal 119,68). El bien es lo que suscita, protege y promueve la vida, la fraternidad y la comunión. La responsabilidad para con el prójimo significa, por tanto, querer y hacer el bien del otro, deseando que también él se abra a la lógica del bien; interesarse por el hermano significa abrir los ojos a sus necesidades. La Sagrada Escritura nos pone en guardia ante el peligro de tener el corazón endurecido por una especie de «anestesia espiritual» que nos deja ciegos ante los sufrimientos de los demás. El evangelista Lucas refiere dos parábolas de Jesús, en las cuales se indican dos ejemplos de esta situación que puede crearse en el corazón del hombre. En la parábola del buen Samaritano, el sacerdote y el levita «dieron un rodeo», con indiferencia, delante del hombre al cual los salteadores habían despojado y dado una paliza (cf. Lc 10,30-32), y en la del rico epulón, ese hombre saturado de bienes no se percata de la condición del pobre Lázaro, que muere de hambre delante de su puerta (cf. Lc 16,19). En ambos casos se trata de lo contrario de «fijarse», de mirar con amor y compasión. ¿Qué es lo que impide esta mirada humana y amorosa hacia el hermano? Con frecuencia son la riqueza material y la saciedad, pero también el anteponer los propios intereses y las propias preocupaciones a todo lo demás. Nunca debemos ser incapaces de «tener misericordia» para con quien sufre; nuestras cosas y nuestros problemas nunca deben absorber nuestro corazón hasta el punto de hacernos sordos al grito del pobre. En cambio, precisamente la humildad de corazón y la experiencia personal del sufrimiento pueden ser la fuente de un despertar interior a la compasión y a la empatía: «El justo reconoce los derechos del pobre, el malvado es incapaz de conocerlos» (Pr 29,7). Se comprende así la bienaventuranza de «los que lloran» (Mt 5,4), es decir, de quienes son capaces de salir de sí mismos para conmoverse por el dolor de los demás. El encuentro con el otro y el hecho de abrir el corazón a su necesidad son ocasión de salvación y de bienaventuranza.
El «fijarse» en el hermano comprende además la solicitud por su bien espiritual. Y aquí deseo recordar un aspecto de la vida cristiana que a mi parecer ha caído en el olvido: la corrección fraterna con vistas a la salvación eterna. Hoy somos generalmente muy sensibles al aspecto del cuidado y la caridad en relación al bien físico y material de los demás, pero callamos casi por completo respecto a la responsabilidad espiritual para con los hermanos. No era así en la Iglesia de los primeros tiempos y en las comunidades verdaderamente maduras en la fe, en las que las personas no sólo se interesaban por la salud corporal del hermano, sino también por la de su alma, por su destino último. En la Sagrada Escritura leemos: «Reprende al sabio y te amará. Da consejos al sabio y se hará más sabio todavía; enseña al justo y crecerá su doctrina» (Pr 9,8ss). Cristo mismo nos manda reprender al hermano que está cometiendo un pecado (cf. Mt 18,15). El verbo usado para definir la corrección fraterna —elenchein—es el mismo que indica la misión profética, propia de los cristianos, que denuncian una generación que se entrega al mal (cf. Ef 5,11). La tradición de la Iglesia enumera entre las obras de misericordia espiritual la de «corregir al que se equivoca». Es importante recuperar esta dimensión de la caridad cristiana. Frente al mal no hay que callar. Pienso aquí en la actitud de aquellos cristianos que, por respeto humano o por simple comodidad, se adecúan a la mentalidad común, en lugar de poner en guardia a sus hermanos acerca de los modos de pensar y de actuar que contradicen la verdad y no siguen el camino del bien. Sin embargo, lo que anima la reprensión cristiana nunca es un espíritu de condena o recriminación; lo que la mueve es siempre el amor y la misericordia, y brota de la verdadera solicitud por el bien del hermano. El apóstol Pablo afirma: «Si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros, los espirituales, corregidle con espíritu de mansedumbre, y cuídate de ti mismo, pues también tú puedes ser tentado» (Ga 6,1). En nuestro mundo impregnado de individualismo, es necesario que se redescubra la importancia de la corrección fraterna, para caminar juntos hacia la santidad. Incluso «el justo cae siete veces» (Pr 24,16), dice la Escritura, y todos somos débiles y caemos (cf. 1 Jn 1,8). Por lo tanto, es un gran servicio ayudar y dejarse ayudar a leer con verdad dentro de uno mismo, para mejorar nuestra vida y caminar cada vez más rectamente por los caminos del Señor. Siempre es necesaria una mirada que ame y corrija, que conozca y reconozca, que discierna y perdone (cf. Lc 22,61), como ha hecho y hace Dios con cada uno de nosotros.
- “Los unos en los otros”: el don de la reciprocidad.
Este ser «guardianes» de los demás contrasta con una mentalidad que, al reducir la vida sólo a la dimensión terrena, no la considera en perspectiva escatológica y acepta cualquier decisión moral en nombre de la libertad individual. Una sociedad como la actual puede llegar a ser sorda, tanto ante los sufrimientos físicos, como ante las exigencias espirituales y morales de la vida. En la comunidad cristiana no debe ser así. El apóstol Pablo invita a buscar lo que «fomente la paz y la mutua edificación» (Rm 14,19), tratando de «agradar a su prójimo para el bien, buscando su edificación» (ib. 15,2), sin buscar el propio beneficio «sino el de la mayoría, para que se salven» (1 Co 10,33). Esta corrección y exhortación mutua, con espíritu de humildad y de caridad, debe formar parte de la vida de la comunidad cristiana.
Los discípulos del Señor, unidos a Cristo mediante la Eucaristía, viven en una comunión que los vincula los unos a los otros como miembros de un solo cuerpo. Esto significa que el otro me pertenece, su vida, su salvación, tienen que ver con mi vida y mi salvación. Aquí tocamos un elemento muy profundo de la comunión: nuestra existencia está relacionada con la de los demás, tanto en el bien como en el mal; tanto el pecado como las obras de caridad tienen también una dimensión social. En la Iglesia, cuerpo místico de Cristo, se verifica esta reciprocidad: la comunidad no cesa de hacer penitencia y de invocar perdón por los pecados de sus hijos, pero al mismo tiempo se alegra, y continuamente se llena de júbilo por los testimonios de virtud y de caridad, que se multiplican. «Que todos los miembros se preocupen los unos de los otros» (1 Co 12,25), afirma san Pablo, porque formamos un solo cuerpo. La caridad para con los hermanos, una de cuyas expresiones es la limosna —una típica práctica cuaresmal junto con la oración y el ayuno—, radica en esta pertenencia común. Todo cristiano puede expresar en la preocupación concreta por los más pobres su participación del único cuerpo que es la Iglesia. La atención a los demás en la reciprocidad es también reconocer el bien que el Señor realiza en ellos y agradecer con ellos los prodigios de gracia que el Dios bueno y todopoderoso sigue realizando en sus hijos. Cuando un cristiano se percata de la acción del Espíritu Santo en el otro, no puede por menos que alegrarse y glorificar al Padre que está en los cielos (cf. Mt 5,16).
- “Para estímulo de la caridad y las buenas obras”: caminar juntos en la santidad.
Esta expresión de la Carta a los Hebreos (10, 24) nos lleva a considerar la llamada universal a la santidad, el camino constante en la vida espiritual, a aspirar a los carismas superiores y a una caridad cada vez más alta y fecunda (cf. 1 Co 12,31-13,13). La atención recíproca tiene como finalidad animarse mutuamente a un amor efectivo cada vez mayor, «como la luz del alba, que va en aumento hasta llegar a pleno día» (Pr 4,18), en espera de vivir el día sin ocaso en Dios. El tiempo que se nos ha dado en nuestra vida es precioso para descubrir y realizar buenas obras en el amor de Dios. Así la Iglesia misma crece y se desarrolla para llegar a la madurez de la plenitud de Cristo (cf. Ef 4,13). En esta perspectiva dinámica de crecimiento se sitúa nuestra exhortación a animarnos recíprocamente para alcanzar la plenitud del amor y de las buenas obras.
Lamentablemente, siempre está presente la tentación de la tibieza, de sofocar el Espíritu, de negarse a «comerciar con los talentos» que se nos ha dado para nuestro bien y el de los demás (cf. Mt 25,25ss). Todos hemos recibido riquezas espirituales o materiales útiles para el cumplimiento del plan divino, para el bien de la Iglesia y la salvación personal (cf. Lc 12,21b; 1 Tm 6,18). Los maestros de espiritualidad recuerdan que, en la vida de fe, quien no avanza, retrocede. Queridos hermanos y hermanas, aceptemos la invitación, siempre actual, de aspirar a un «alto grado de la vida cristiana» (Juan Pablo II, Carta ap. Novo millennio ineunte [6 de enero de 2001], n. 31). Al reconocer y proclamar beatos y santos a algunos cristianos ejemplares, la sabiduría de la Iglesia tiene también por objeto suscitar el deseo de imitar sus virtudes. San Pablo exhorta: «Que cada cual estime a los otros más que a sí mismo» (Rm 12,10).
Ante un mundo que exige de los cristianos un testimonio renovado de amor y fidelidad al Señor, todos han de sentir la urgencia de ponerse a competir en la caridad, en el servicio y en las buenas obras (cf. Hb 6,10). Esta llamada es especialmente intensa en el tiempo santo de preparación a la Pascua. Con mis mejores deseos de una santa y fecunda Cuaresma, os encomiendo a la intercesión de la Santísima Virgen María y de corazón imparto a todos la Bendición Apostólica.
Vaticano, 3 de noviembre de 2011 BENEDICTUS PP. XVI
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